En España sólo existen dos buques oceanográficos con propulsión
diésel eléctrica lo que, en este caso, garantiza una navegación silenciosa y la obtención de
datos exentos de vibraciones y ruidos.
Este barco oceanográfico es considerado un
gran laboratorio flotante que cuenta con seis laboratorios especializados (química, biología, física, acústica, húmedo
e informática) equipados con una avanzada instrumentación científica. Su casco, reforzado en la proa, le permite trabajar entre
hielos flotantes. Además realiza levantamientos de fondos de hasta 5.000 m de profundidad.
Como novedad ha sido adquirido por la SEGEMAR un vehículo de operación
remota submarina (ROV) diseñado para maniobrar hasta una
profundidad de 600 metros, habilitado para grabar imágenes submarinas y simultáneamente adquirir
datos oceanográficos.
La posibilidad de conocer las características exactas del fondo marino y elaborar cartas de pesca de los caladeros de interés para la flota
española, son tareas que se han hecho posible con los medios existentes a bordo del Vizconde de Eza.